FERVOR
FERVOR DEL ALMA, es un poema que toca a todo hijo bien nacido y criado, desde la cuna, entre capullos de algodón y seda de besos maternales sin parangón ni semejanza. PAGUS SANGÓ, hace que el hijo le cante cuando todo ha pasado y cuando la experiencia recogida de idas y venidas por la vida, le señala que no hay amor más grande que el amor de una madre. Y dolorido y arrepentido reconoce que el olvido lo segó algún tiempo, y lo ensordeció la vorágine del destino, tanto, como para no escuchar dentro de su corazón la voz celestial de aquella madre que lo llamaba de tan cerca. “Por eso vengo a consolar mi angustia”, dice, “En esta gloria que es mi madre anciana,” “¡Bendita herencia de argentadas canas,” “Sol del alma, cielo benefactor...!” El hijo arrepentido vuelve, de sus andanzas ligeras, al hogar materno a solazarse, aunque un poco tarde, Con su “¡Santa madre, mujer excepcional!
Fernando Gómez Chavero
PAGUS SANGÓ
De: “Amaneceres de Ensueños” 1 -pág. 50- Sol Editora Argentina
FERVOR DEL ALMA
Con fervor sublime que el alma acuna
Elevo el corazón esclarecido
Por ella, que del cielo ha recibido
Hálito eterno del más puro amor.
Con alma limpia sin temor ni quejas,
Quiero cantar sin fantasías versos
Que en mi errante vida, a pesar de cierzos
Supe en mi lira con calor guardar.
Pudo la vida deshojar mis sueños
Que hasta la fecha su sangrar no cesa,
Pero la rosa de su amor no es presa
Del tiempo, y no la puede marchitar.
Es de verdad santificada emblema,
La que jamás en falsedad se torna,
Es providencia que en la vida adorna,
Todas las sendas de mi loco andar.
Vuelvo de amores que llevó la noche,
Los que dejaron a mi alma en penas,
Sólo mi madre es la invariable buena,
¡Santa madre, mujer excepcional!
La que no miente, la que no me olvida,
La que, constante, por mi vida lucha,
La que, de mí el sufrimiento escucha
Y quiere siempre para mí un edén.
Ternuras… besos en distintas bocas
Supe dejar de la ilusión en alas,
Buscaba amor, aquel que el sol señala
Y que en el mundo no lo pude hallar.
Por eso quiero sean estos versos
Fiel confidencia de mis desengaños,
-Sana cosecha, que a través de años
Guardé con celos y con devoción.
Por eso vengo a consolar mi angustia
En esta gloria que es mi madre anciana,
¡Vendita herencia de argentadas canas,
Sol del alma, cielo benefactor…!
No pretendo con estos versos daros,
De su grandeza, una cabal idea,
Sólo ambiciono que su amor se vea
Cual gota de rocío en roja flor
Sé que mis versos demasiados simples,
Apenas pueden esbozar palabras
Que mi conciencia justiciera labra,
En homenaje, a su abnegado amor.
Y sé que son superficiales rasgos
Que, de vulgares, tildarán los sabios.
Ellos tendrán razón, mas, yo en mis labios
Llevo los trinos de su corazón.
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La rosa es bella y sublime, no se entrega fácilmente, la defienden sus espinas.
PAGUS SANGÓ, “VEN CONMIGO”, o los pensamientos.
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martes, 6 de abril de 2010
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