Bicentenario de Argentina y 17 de Agosto de 1850

En el Bicentenario de la Patria y conmemorando el 17 de Agosto de 1850, fecha de la desaparición física del General José de San Martín, Padre de la Patria en el ostracismo voluntario en Boulogne Sur Mer, Francia; transcribo del libro “Amaneceres de Ensueños” de Pagus Sangó, una poesía dedicada al Libertador. (Pág.55/56, edición 2005 de Sol Editora Argentina.
No escapará al mundo que todo cuanto se diga será poco, por la magnitud de la gesta llevada a cabo en esos tiempos, en esos lugares y con los sacrificios asumidos con tanta grandeza. Pagus Sangó para expresarse utiliza una estructura clásica de la poética que estaba en boga en esos tiempos., tiempo de los clásicos poetas rigurosos con la métrica y las consonancias. Esto hace más armonioso el ritmo, y la musicalidad de la lectura más intensa y definida. Dejo que el lector se deleite.
Fernando Gómez Chavero
SU NOMBRE
Al Gral. San Martín
Desde el alto confín su nombre llega
Portando libertad. La espada blande
En señal de paz. Viene a hacer entrega
De la noble Bandera de los Andes.
Glorioso el General victoria canta,
Tropel de huestes en el cielo es trueno,
Temblor de aceros vendaval levanta
Cárdenas nubes en su pueblo bueno.
Retumba su osadía en la montaña.
Piedras desprendidas en las laderas
Rompieron, del silencio, las entrañas
Al cruzar con su tropa y su bandera.
Seguir la marcha con tesón ardiente,
Soportando frío, cansancio y puna,
La meta era, avanzar hacia el poniente,
Despacio, si, pero, sin pausa alguna.
Su nombre es toda una epopeya plena.
El sol lo acompañó por tierra y mares,
Su nombre es una geografía llena
De caminos con luces estelares.
Su nombre está en la cúspide saliente,
La más alta, en donde el glaciar expande
Su sábana nival, resplandeciente,
Cual fuera el dogma de su estirpe grande.
Padre hecho de Patria, sol y mieles,
De verdades que calan en los hombres,
Los que cuidan celosos los laureles
En fiel homenaje a su ilustre nombre.
Con puño de acero con frontal dominio
Forjó su espada indómita guerrera,
¡Libertad y honor! – hasta el exterminio,
Bien alta en lucha, la triunfal bandera.
Su nombre esclarecido es una estrella,
Campo en flor, de hermandad con fuerte brazo,
Sol cautivo, inmortal, abriendo huellas
De luz, profundas, sin temor de ocaso.
Su nombre, paladín de raza y casta,
En los confines de Ayacucho sueña.
Sol de América en su mástil y asta
Es, para su pueblo, una ilustre enseña.
Galopan todavía sus ensueños
Orlados de laureles y donaires,
Su corazón -en el eterno sueño-
Descansa para siempre en Buenos Aires.
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