Pagus Sangó, hace entrega de este poema, escrito en su juventud, allá por la década del cuarenta, siglo XX. Corresponde a su primer libro “Amaneceres de Ensueños” El protagonista adolescente apela desesperado a las preguntas sin encontrar respuestas de su amada. Plantea una doliente situación sentimental causada por la inminencia de su ausencia. Parece, por lo súbito del acontecimiento. Son cosas del amor que suceden y sucederán.
El autor, para exponer la trama del tema usa en las estrofas, una métrica desigual -octosílabos y endecasílabos-. Armoniza los versos graves con los llanos, prolijamente medidos. Está dentro de lo clásico de la versificación moderna. Luce un estilo nada innovador, pero si rico en contenido y con una forma sustancial que mantiene en todo el poema. Logra así evidenciar un dominio del manejo estructural de la poesía sin dañar valores que hacen a una buena lectura.
Fernando Gómez Chavero.
NO ME DEJES…
¡Por qué te vas otra vez!,
Sabiendo que con el alma te adoro,
Llegaste ayer y no sé…
No puedo calmar mis penas… y lloro.
Lloro como llora aquel
Niño inocente que perdió el juguete
Al cortársele el cordel
Cuando elevaba al cielo el barrilete.
Y mis lágrimas de hiel
Se deslizan quemando mis ojeras,
Mi dolor -testigo cruel-
Me condena sufrir en una hoguera.
Sé, de verdad, que no soy
Culpable de tu extensa ausencia amarga,
Ahora, solo aquí estoy
Con grande pena que a mi pecho embarga.
¡Por qué te vas otra vez!
De sorpresa, sin avisarme antes,
Dejándome en la embriaguez
De este mundo itinerante.
¡No me dejes, dulce amor,
Así, tan solo, igual que paria yerto
Que desangra su dolor,
Calcinante, en un páramo desierto.
Te vas, tu razón, ¿cual es?
Sol de mi existencia, único tesoro.
Estoy solo… ya lo vez…
No puedo calmar mis penas…y lloro.
Pagus Sangó. Libro: “Amaneceres de Ensueños” –I-


























