Discierne Pagus Sangó, en el capítulo CVI de su libro Brevedades Comunes, un tema espinoso que protagonizan desde tiempos lejanos el Capital y los que lo forjan o sean aquellos que creyendo encontrar la piedra filosofal del trabajo se convirtieron en marxistas. De todos los sistemas este ha sido uno más, que aportó dictaduras contra dictaduras. No hay vencedores ni vencidos y sólo el Capital ha logrado dormir con el enemigo. Desde esta óptica Pagus Sangó observa las contiendas en síntesis y pone paños, a las partes, con agua fría para que la calma y la atemperancia se sobrepongan en la lucha, tan vieja y milenaria. Ojala que el hombre entienda que la vida es un soplo y que nadie se lleva nada de este mundo, y que lo que deje sirva para que se recuerde bien, su paso por la tierra.
Fernando Gómez Chavero
EL CAPITAL Y EL MARXISMO
No es cuestión de convertirse en marxista para combatir el Capital. Tiene que existir, sino no habría ni ricos ni pobres. Hay que humanizarlo, moderarlo, sacarlo de su estado salvaje con una buena distribución de la riqueza. Pretender destruirlo para que no exista, es como si la noche no quiera que exista el día. Son contrarios y eso está dado en todos los órdenes de la vida y del mundo. Los hombres tienen que empezar a comprenderse en buena relación y a sopesar con justicia sus conveniencias. A falta de estas avenencias es que se vive de diferendos en diferendos, hasta la guerra. Se piensa en la paz únicamente cuando ya se está en la guerra. Antes hay que hacerlo si quiere vivir cada cual en su lugar. En tiempo antiguo la ignorancia hacía callar al indefenso frente al poderoso y la sumisión y la esclavitud silenciaban los reclamos. Eso fue el caldo de cultivo tanto para el uno como para el otro. El antagonismo no se hizo esperar y empezaron los planteos entre el Capital y el proletariado, hasta nuestros días. Se ha llegado a un punto cumbre y se han diversificados los ideales laborales que desde sus puntos de vista exigen y atacan al capital creando regímenes, hasta dictatoriales que no cejan y son irreconciliables. El capital tiene poder y se defiende y en su poder gravitan las injusticias que la parte contraria no tolera y rechaza con medidas drásticas y así se vive en una relativa barbarie, “ojo por ojo, diente por diente”.Para que terminen los desencuentros tienen que venir nuevos sistemas legales sin abusos ni corrupciones y entender que el capital tiene que existir y cumplir una función social, estar al servicio del hombre ecuánime y no el hombre al servicio del capital salvaje. La revolución francesa dio el puntapié inicial para crear un nuevo sistema que hasta la fecha no se ha perfeccionado para que dé los resultados de una teoría y de una práctica coherente .Se han agotado los cambios y las innovaciones en distintas partes del mundo y no se avista rumbo ni orientación que atisbe nuevas esperanzas. Se está frente a una caducidad y habrá que conciliar otras teorías y otras prácticas con sentido más humano y razonable. La política capitalista y la laboral tendrán que llegar a un acuerdo coyuntural que de al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios. Y que nadie quiera devorar al otro.
Fernando Gómez Chavero
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La globalización fue creada por los países del primer mundo. Es una telaraña tendida en el universo para atrapar a los países chicos, los que son devorados por los países grandes. Los derechos podrán ser cercenados; jamás vencidos los obligados a tomar mendrugos de pan para subsistir. La salvación ya viene en los genes de las futuras generaciones.
Pagus Sangó de su libro:”Ven Conmigo” o los pensamientos
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martes, 29 de junio de 2010
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