PAGUS SANGÓ, nos entrega en este capítulo de su libro, “Brevedades Comunes”, un sustancioso modo de ver la vida humana y su contemplación. Si se piensa con los pies sobre la tierra, no hay por qué padecer iniquidades cuando el hombre tiene este mundo a su merced, ya que bíblicamente, ha sido llamado a ser rey benévolo sobre la tierra. No debe prescindir de pensar. En su pensamiento residen las soluciones de los problemas y sólo unido su pensamiento a las facetas de las leyes de la naturaleza, descubrirá siempre la inmensidad de poder que tiene la mente y que está a su servicio y manejo.
Fernando Gómez Chavero.
BREVEDADES COMUNES PAGUS SANGÓ
Capítulo CIV
Los pensamientos, constantemente en la vigilia, están emitiendo frecuencias magnéticas, transformadas en deseos, propósitos, ideas y todo cuanto se relacione con la imaginación, para que la conciencia con lógica y razonamiento discierna e incorpore a su archivo lo que crea posible y realizable. Lo demás es desechado como desperdicio. Durante el sueño o el dormir, sigue emitiendo frecuencias en menor medida y es el subconsciente el que decepciona, para recordar o no en la vigilia. Esta transmisión es continua y decae para dar lugar al reposo que es una necesidad que reclama la materia. La función del pensamiento deviene de lo metafísico en contacto con el magnetismo del universo y en consonancia con el mundo que lo rodea. Esa fuerza es la que pone en marcha continua el motor del pensamiento, que mientras haya vida no deja de funcionar. El ser humano es el único animal que piensa y razona. Y en ese pensar y razonar están sus deseos. Y es cuando entran a tallar sus dos polos, positivo y negativo. El positivo alienta y lleva adelante, en alas del optimismo, el logro de sus deseos razonables y no se detiene hasta no alcanzar lo que se quiere. El negativo, a través del pesimismo, representa el retroceso con la duda y la vacilación a cuestas, y decreta su propio fracaso. Lo primero avanza con fe inquebrantable y no da entrada al desaliento ni a lo contrario y sólo piensa en lo que se ha propuesto; el segundo, se interrumpe dubitativo, sin perspectivas de éxito ninguno, porque es víctima de la propia frustración por falta de fe y convicciones firmes, La tierra es un planeta magnético, incansablemente en movimiento con una inercia sostenida y regular que obedece a leyes universales inmutables, perfectas y matemáticas. Y todo lo que gira con ella, porque no hay nada inamovible, debe obedecerlas, salvo el impedido o débil que desconoce esas leyes por ignorancia o irracionalidad. No es culpable, todos no pueden ser triunfadores ni exitosos a carta cabal en la vida, hay de todo en la viña del Señor. Lo que sucede es que el fracaso atrae el fracaso y el éxito atrae el éxito. Tal pensamiento corrobora lo ya dicho: “En lo que te veas te convertirás.” Y esa es una voluntad que Dios respeta por ser infinitamente justo. Al estar en otra dimensión y ser divino, no está para negar y sí para dar. De modo que la dimensión humana está favorecida por esa beatitud, y las cosas que aquí son valiosas, admiradas y deseadas al extremo de dar o perder la vida, son insignificantes y nada niega. Si se quiere algo factible será obtenible y para lo cual sólo basta seguir las leyes que hay en el universo a disposición humana. Conectarse a ellas es indispensable y mantener el positivismo en la unión, equivale a que los logros colmen las ambiciones. La práctica de esta gran teoría estriba en poner el pensamiento en actitud de recepción, relajar el nerviosismo y someter el espíritu a la corriente armónica del universo, que actúa en la voluntad y devoción que reina en la fe, y pedir se cumplan los deseos de los que se tienen en la mente y en el corazón. La perseverancia, la paciencia y la esperanza son los imanes que atraen del magnetismo universal la concreción de la realidad, ya sea cuando se trata de algo tangible o intangible.
El gran poder del pensamiento en su función y alcance no tiene límites, pese a que todavía, en el principio del tercer milenio, su desarrollo está en las instancias de un bajo índice. Es insospechable su dimensión futura, y, pensar que está dentro de uno mismo.
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No hay en el mundo dos seres iguales, simplemente para que no hagan lo mismo y los que hacen lo mismo, obvio, no son iguales.
PAGUS SANGÓ, de su libro:”Ven Conmigo” o los pensamientos
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martes, 18 de mayo de 2010
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