La paz tan anhelada por el hombre y tan esquiva a sus designios, no la encuentra porque no la ha perdido. Eso es como querer arreglar algo que no está desarreglado. El que está extraviado es él, dubitativo en un inmenso laberinto. Es como el que busca las cosas que cree perdidas y están en sus manos. La felicidad es otra de sus grandes ambiciones y le resulta escurridiza, fugaz e inestable. ¿No será que todos esos factores negativos están en su alma y su cuerpo y no en las cosas que busca y ambiciona? Pagus Sangó lo dice con claridad meridiana en un mínimo de palabras. Y a ellas me remito.
Fernando Gómez Chavero
“La paz y la felicidad se experimentan, se sienten y se viven cuando se eliminan los enemigos internos y externos del alma y del cuerpo”.
Pagus Sangó, libro:”Ven Conmigo” o los pensamientos


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