Aconcagua

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viernes, 6 de agosto de 2010

NUESTRAS COSAS


NUESTRAS COSAS

Pagus Sangó, en su libro, publicado en 2005, “Amaneceres de Ensueños”II nos muestra un soneto que nos dice o esboza el idioma de las cosas, que de algún modo, es su parecer, también hablan o se comunican con sus dueños. Todo lo que ambicionamos y queremos tener, desde un alfiler hasta lo máximo imaginado, primero se sueña, se concibe y se acaricia, y luego, si es posible se obtiene. Los sueños cumplidos son los que nos brindan el gozo de ser dueños, propietarios, por lo general de cosas materiales, que nos sirven unas, otras son adornos o regalos que hacemos a gente querida. Quién puede saber, sólo se imagina, que las cosas en quietud y reposo o en movimiento, se sienten complacidas de tener dueño, así sea transitorio o estable. Pagus Sangó incursiona en el ámbito subjetivo de las personas, no pretende imponer idea de que las cosas tengan el don de sentir o expresarse de alguna manera entendible. La idea que expone es la que está en todos los pensamientos en su constante elucubrar, entre lo posible y lo imposible, nada más.

Fernando Gómez Chavero



NUESTRAS COSAS


Si parece que hablaran nuestras cosas,
Diría que lo hacen a su manera.
En la verja la verde enredadera
Agradece con flores primorosas.

En el muro monótono, reposa
El espejo que en mi aposento espera;
En la sala, el reloj de blanca esfera,
Procesa tiempo tras su marcha ociosa.

Muebles, cuadros y anaqueles cargados
Con libros y ornamentos fatigosos,
Vibran y crujen en su estar rumboso.

No saben, que el día menos pensado,
Todos ellos, que una vez fueron sueños,
Se quedarán, por ley final sin dueño.

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