Aconcagua

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lunes, 23 de agosto de 2010

DÉCIMAS entre Elléale Gerardi y Pagus Sangó

El Profesor en letras, ELLÉALE GERARDI, arquitecto de las palabras, hacedor del sumo de las metáforas, es un hombre multifacético, prolifero autor de libros de inusitada belleza, tanto en la poesía como el la prosa. No sólo escribe libros y pinta cuadros, canta y ejecuta en piano sus autorías, tanto de corte ciudadano, melódico y folclórico. Sus talleres literarios y sus audiciones radiales son bastantes exponentes de su brillante labor en el mundo de las artes. Pagus Sangó, ya de grande, ultimó con él sus estudios de estructuras y métricas de la poesía, que trajeron aparejada una sólida amistad que hasta la fecha mantienen. En esas cruzadas del buen humor y del afecto engendrado, hicieron estas décimas lisonjeras que luego más tarde Pagus Sangó incorporó a su libro: “Versificación Popular”

                                                   Fernando Gómez Chavero





DÉCIMAS LISONJERAS


Elléale Gerardi

A Pagus Sangó, volando
Vaya mi canto campero,
Voy a sacarme el sombrero
Y, la guitarra, encordando,
Para saber cómo y cuando
Suelto la voz prometida.
Y si no encuentro salida
Para el alarde y grandeza,
Me romperé la cabeza
Con mi letra más sentida.

Pagus Sangó

Gracias le doy aparcero
Por templar el diapasón,
Buscando en su corazón
Un saludo placentero
Para el amigo sincero,
Que bien sabe que en su ensayo
Vendrá cual si fuera un rayo
La manera más sentida
Y  encontrará la salida
En menos que canta el gallo.

Sin ser mi verbo gran cosa
Veré si puedo hilvanar
Palabras que en mi cantar
Hoy se vuelven temblorosas,
Cual fuesen hojas nerviosas
Que el viento en el árbol blande
Ante usted poeta grande,
Hacedor de hermosas galas
Que al abrir anchas sus alas
Por nuestro mundo se expande.

Elléale Gerardi

La vida tiene ribetes,
Colores raros, distintos;
Mas he de ajustarme el cinto
Para enhebrarme en el brete.
No escuche los firuletes
Que yo ponga en el hilván.
Las cosas vienen y van,
Y cuando llegan al fin,
Nadie sabe en qué confín,
Sin luz, repercutirán

Pagus Sangó

Ribetes la vida tiene
Es muy cierta su razón,
Si parecen de ficción
Lo que en su seno contiene.
La sangre a sus dedos viene
Cual agüita de la cima
Haciendo sonar la prima,
Buscando su musa el fin
Como el canto del crespín
Cuando baja hacia la sima.

Al mover usted los labios
De maestro propulsor
Sabe enseñar con fervor,
Alejado de resabios
Fundado en conceptos sabios.
Será porque sabe mucho,
Según, lo dicen, los duchos
En estas cosas tan claras,
Cual si Gardel me cantara
Con gran respeto lo escucho.

Elléale Gerardi

Para el amigo sincero
Mi guitarra canta y suena;
Y aunque no sea tan buena,
Reciba mi verso austero.
Se me acomoda el garguero,
Sin ser ni artista ni ufano,
Haciendo un gesto galano,
Con cogollos de cedrón,
Yo le ofrezco el corazón
Cuando le tiendo la mano.

Pagus Sangó

Agradezco gentileza
Tan fina y tan expresiva,
Sólo deseo que viva
Con toda su gran nobleza.
Yo lo llevo en la cabeza,
Y muy dentro de mí pecho.
No tengo piso ni techo
Para decir lo que digo:
Es usted valioso amigo,
Porque es un hombre derecho.

Su guitarra criolla trina
Y en las cuerdas sin enredos
Los pájaros de sus dedos
Tienen luces argentinas
Con aire de tierra andina.
Es un honor sin barreras
Su ofrenda noble y sincera
De su corazón en mano,
Con sentimiento de hermano
Yo le entrego el alma entera.

                      Pagus Sangó     Del libro:”Versificación Popular”

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