Aconcagua

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miércoles, 8 de septiembre de 2010

BREVEDADES COMUNES



Desde el punto de vista cognoscitivo  que plantea en este Capítulo V de su libro: “BREVEDADES COMUNES”, Pagus Sangó no titubea en comparar a Internet con una inmensa biblioteca enciclopédica, que dista mucho de la práctica común manual, por su amplia comodidad consultiva a través de la virtualidad electrónica. Es fruto de la ciencia apareada a la ingeniería y tecnología que ha entrado en el dominio de la física, materia prima, y de ahí  a ampliarse o expansionarse hacia el infinito.
Hace notar, que  en materia literaria, los autores de todo el  mundo son el aporte para los responsables hacedores de tamaña virtualidad, cuya virtualidad, es la que cambia los tiempos en alas del progreso, con una velocidad inusitada; lo que habla también, de la computación, que en su incursión, a entrado a utilizar  el tiempo a su paso, en forma indiscriminada por su obediencia a  la  plasticidad.
En honor a la verdad, Internet ha venido a llenar el vacío que tenía el pensamiento como eslabón perdido entre lo real posible y lo marginal imaginable que le planteaba un muro de contención inaccesible. Ahora, gracias a Internet se puede transitar más allá de los límites del pensamiento o al menos, trasponer los umbrales de lo desconocido y lo querido.

                                 Fernando Gómez Chavero




Capítulo V

La literatura  universal, creada y sustentada por todos los autores del mundo, constituye una sola y gigantesca biblioteca. Es  un colmenar en donde  millones de abejas  no cesan jamás de producir. La literatura es miel, nutre al espíritu en todas las dimensiones, enriquece el intelecto. El pensamiento  despliega sus alas en el  amplio campo del conocimiento, sobrevolando mares, tierras, cielos y mundos, recogiendo cultura, para que  los autores con su estro y  esfuerzo brinden a los pueblos, a la humanidad,  el goce de los ricos frutos del saber. Gracias a su portento existe la memoria que dejan los autores, desde tiempos remotos, los que sostienen el pesado cuerpo bibliográfico de toda la vida del conocimiento.                                                                                                             
Internet es la biblioteca gigantesca más grande del universo. Consta de un solo libro infinito con incontables páginas. Es tan inmensa que no cabe en la tierra. Su cuerpo voluminoso ocupa en el espacio un sitio inconmensurable y tiene la magia de una diosa enigmática, permisible y generosa en cuanto al acceso a sus innumerables páginas desde cualquier lugar del mundo, en fracciones de segundos. En ellas cabe toda la historia de la humanidad y todas las ilustraciones e imágenes concebibles y captadas; encierran el total del conocimiento humano a través de siglos. El buscar algo en una biblioteca convencional lleva su tiempo; la ubicación del libro individual y su existencia. La realidad cuantitativa es otro factor que juega en contra de la búsqueda. Ello refleja la diferencia abismal entre el espacio real y el  virtual, respectivamente. De modo, que esa biblioteca, libro gigante universal, es la memoria del tiempo, accesible en segundos, que alguien genial, por mandato de los enigmas fabulosos del intelecto, llamó: Internet.                                           

                                                  Pagus Sangó. Libro: “Brevedades Comunes”

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