Aconcagua

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lunes, 1 de marzo de 2010

SIN GARANTÍA






SIN GARANTÍA

De su libro “CHARLY”, el loro cuenta historias, PAGUS SANGÓ pone en el tapete una versión inverosímil denominada SIN GARANTÍA y Charly asume la tarea de relatarla. El absurdo puesto de manifiesto sirve para entramar la ironía y darle el toque fantástico con lo que los personajes se desenvuelven dentro del argumento. Nada más absurdo que un sapo sea prestamista y que pese a ser ignorante o sin cultura, sepa discernir sobre economía. Y que una rana sea metida en la piel de un personaje pobre, humanizado y perspicaz .El diálogo es contundente y terminante, compuesto con suspicacia y trasfondos, sin dejar de poner en boca del sapo, sabias palabras de la experiencia. Los rebusques de dichos y conceptos se desplazan con habilidad y buen gusto. Sobresale la rana en conocimientos culturales y geográficos de ríos y ciudades, pero el sapo los desmerece, diciendo que todo es igual dentro de la globalidad.

                                                     Fernando Gómez Chavero







. SIN GARANTÍA

Estaban el sapo y la (sapa) entreteniéndose con unos mosquitos, es decir, almorzando. Pasó la rana y al verlos contentos, gozando de una convivencia plena, los miró con envidia. Ella, desgraciadamente, un par de meses antes, se había separado de su rano por unas (ranadas) , que cierta vez éste le hizo. Cuando vino de vuelta no resistió la tentación, se detuvo para hablar algo, que al menos los inquietara, y disimulando su maldad, dijo:
-Me han dicho don sapo, que usted anda recibiendo (petrom) en sus negocios y no efectivo.
-Sí, ¿por qué? ¿Qué hay de malo?
-No, nada. Lo malo es que usted como prestamista ilegal los compra al 50% de su valor nominal y andan diciendo que esos bonos no tienen respaldo y que después la gente se los va a comer.
-¡Habladurías! Doña rana.
-No tanto, don sapo, mire que lo dicen periodistas en algunos diarios y hablan bastante mal de usted.
-No le haga caso, doña. Un diario serio no propala esas noticias, además, sepa que hay periodistas muy buenos, son autoridades y otros venenosos o envenenados, (¡in- ser- vi- bles!) No conocen la jota que es redonda y están errados con h y sin h. Escriben barbaridades.
-No sé, yo le comento nomas, don sapo. También andan diciendo que al que compre un petrom y lo desvalorice
le aplicarán multas hasta de mil (Lecop) . Me parece una ¡iniquidad!
-Sea lo que fuere, a mí no me importa, doña rana. Yo estoy con la (dolarización) ,soy verde y me siento (dolarizado).
Dicen que en Estados Unidos en (Manhattan), los sapos viven a lo rey en el río Sena, de New York.
-Don sapo, el Sena está en Francia
-Pero señora, qué problema hay, hoy con el asunto de la globalización , “lo mismo un burro que un gran profesor”; así lo dijo ese muchachito porteño flaquito, narigón, cuyo nombre no me viene a la memoria.
-¿El Mahatma Gandhi, dirá usted?
-¡No, señora! Yo digo... este..., un tal Discépolo , que le dicen: Dicepiolín o algo así... que era de Buenos Aires . De paso le digo: ¡ciudad que aborrezco!
-¿Por qué, don sapo?, mire que ahí está la Capital Federal .
-Por mí, puede estar la capital de la rechinchina. Pero le digo, vaya por ahí cerca del Mercado de Abasto e intente cruzar una calle y menos una avenida, por ejemplo: la Pistarini. Después si puede me la cuenta. ¡Con los camionazos que pasan! 18 metros de largo, rodando sobre 18 ruedas con 18 mil kilos de carga, cuando no son 25 o 30 mil y a 118 kilómetros por hora y muchas veces con problemas de frenos. Yo por eso, déjeme nomás aquí en mis pagos, “que buey solo bien se lame”.
-Parece que a usted le gusta el ocho.¿No será pariente de Gonzalito ? El de la que, “ ¡Siempre le da más”!
-Usted, doña rana siente tocar la flauta pero no sabe dónde. Me parece que al que, “siempre le da más” por la Lotería Nacional, lo llaman Riverito.
-Bueno don sapo, perdone mi ignorancia, pero a mí el ocho me produce náuseas , porque hay que hacerse ocho para llegar a fin de mes con lo que uno gana. Por eso, daría mi reino por un préstamo suyo.
-No presto plata a los pobres que sólo saben gastarla y no invertirla. Los préstamos empobrecen a quienes los toman. Los privan de ser dueños libres de lo poco que tienen. No comen hoy porque tienen que pagar mañana, y así viven de la cuarta al (pértigo) .
-No le estoy pidiendo consejos don sapo, le estoy pidiendo un préstamo, eso sí blando, y a pagar pronto, mal y nunca.
-A buen entendedor, pocas palabras; ya le dije que no presto plata a los pobres, y menos a usted sin garantía, que tiene que hacerse ocho para llegar a fin de mes. Usted no tiene remedio doña rana.
-¿Por qué, don sapo?
-Porque usted piensa como pobre, actúa como pobre y vive como pobre, y así, siempre será pobre. Quisiera verla hoy con una fortuna en sus manos, mañana la vuelvo a ver, pobre, contando moneditas y lamentaciones. ¿Por qué? Por lo que acabo de decirle. En cambio, si lo veo hoy, fundido, quebrado, en ruinas a Macri , mañana lo vuelvo a ver rico, millonario. ¿Por qué? Porque no piensa como pobre, no actúa como pobre ni vive como pobre. Así de cierto.
-Mire don sapo, usted es un libro abierto, me conmueve hasta las lágrimas, pero no me convence.
-No pretendo convencerla, doña rana... si no le gusta lo que digo, bueno, (vaya que la cure Lola) .
-Bueno, don sapo, no se incomode, siga almorzando.
Buen provecho. Me voy apurada, porque ahora me acuerdo que dejé al salir, la cacerola en el fuego, cocinando unas patitas. Quiero hacer un queso de patitas de sapos, ¿sabe? –dijo- con marcada ironía en la voz y en la mirada.
Siguió viaje a grandes zancadas y desapareció. El sapo con los ojos desorbitados , le dijo a su sapa:
-¿Vas a creer que esta rana vagoneta e insolvente , con lo rana que es, puede cocinar? ¡Y menos patitas de sapos! Se manda la parte de puro envidiosa. Ésta, no ha visto en su vida una cacerola y lo que sí puede ver en cualquier momento es una sartén en el fuego, en donde bailará el rock and roll mejor que Elvis Presley.

 
                             Y se fueron los batracios
                              Por el río navegando,
                              Él sin enfado silbando
                              Y ella detrás muy despacio.


Pagus Sangó . Libro de cuentos fantásticos: CHARLY, el loro cuenta historias

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