
ESPACIO
PROMOCIONANDO LA CULTURA AMERICANA
Doy al lector esta carta leída en la Iglesia de Santa Cruz. Lo hago porque es conmovedora. Nadie puede saber más lo que es el sufrimiento, que aquel que lo ha sentido en carne propia. Un doloroso suceso que repetidamente ha marcado en mucha gente un estigma que no deja de sangrar, así pase un siglo. Bien dijo Sarmiento:”Bárbaro las ideas no se matan” y los bárbaros por matarlas mataron a los hombres y mujeres que pensaban distinto. Este genocidio hitleriano puso de manifiesto la ineptitud salvaje de los gobiernos impropios que asolaron la Patria con una represión totalitaria malparida. Tan malparida que es la madre de monstruos que se creían dueños de la verdad., de la libertad y la democracia.. Pero el tiempo, ese gran amigo del hombre se encarga hoy de hacer justicia, en aras de una reivindicación solidaria, aunque nuca jamás reparadora del daño que ha roto miles de corazones, colapsando la memoria por los siglos de los siglos.
Fernando Gómez Chavero
HUESOS DESNUDOS
(Una carta de Eric Domergue a su hermano Yves,secuestrado y desaparecido durante la dictadura a los 22 años, leída ayer -11 de agosto de 2010- en la Iglesia de la Santa Cruz)
Veo tus huesos desnudos.
Huesos perforados, delicadamente ordenados en una mesada.
Te miro y te reconozco.
Veo tus huesos desnudos, recorro tus miembros delgados, no quiero que tomes frío... entonces te arropo.
Te arropo con tu primer grito en una clínica de París a la hora de la siesta del verano del '54.
Te arropo con la sal del ancho mar que nos transportó a tierras desconocidas y argentinas.
Te arropo con la ascendencia que siempre te confirió ser el mayor de nueve hermanos.
Te arropo con aquel pulóver rojo igualito a mi pulóver rojo y al pulóver rojo de nuestra única hermana mujer tejido con incansables manos de madre.
Te arropo con el corte de flequillo recto y nuca tapada, especialidad paterna para tus hijos varones.
Te arropo de cowboy y de tus furibundos ataques con disparos de cebita, persiguiéndome entre los maltratados malvones del jardín. Por fortuna, siempre corrí más ligero que vos.
Te arropo con tu camiseta blanca cruzada por una banda roja, disputando el mismo balón de cuero número cinco, yo con los colores de Boca bien pegados al pecho.
Te arropo de uniforme escolar, de monaguillo, de mochilero, de apasionado por los números, de inquieto estudiante universitario, de naciente militante revolucionario.
Te arropo con las canciones de Daniel Viglietti para juntos volver a entonar la cubana "Canción del elegido",esa que dice "Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida".
Te arropo para nuestros encuentros furtivos cuando el país ya era una gran trampa y vos un clandestino más.
Te arropo con tu único saco rústico, azul, gastado, y con tu postrera y ojerosa sonrisa frente al objetivo en el invierno del '76.
Te arropo y vuelvo a devestirte de galante amante de Cristina, tu compañera.
Te arropo con los plomos que te apagaron y ahora se vuelven contra quienes te quisieron ocultar por siempre.
Te arropo con los yuyos y las moscas de Carreras, con la tierra de Melincué que abonaste con tu carne dolida,con las flores sobre tu tumba posadas por manos desconocidas para muertos desconocidos.
Te arropo con los guardapolvos blancos de niños y docentes empecinados en ponerles nombres a los habitantes más anónimos del paraje.
Te arropo con seis gotas de mi sangre para que tus huesos y mi plasma se fundan en un mismo e irrefutable ADN.
Te arropo con la mano amiga de quienes te encontraron, te desenterraron, te cuidaron, te devolvieron una identidad y una familia.
Te arropo, te vuelvo a desvestir y te llevo conmigo.
Hermano, amigo, compañero.
Partamos en busca de más huesos desnudos, que quedan tantos por hallar.

1 comentario:
La justicia trae paz. Permitirles a los familiares de desaparecidos y torturados ejercer el derecho de enterrar a sus muertos y así abrigar sus huesos, que son al final del viaje, el resumen del amor, de la amistad, de la hermandad, del pensar en el otro, de querer un mundo mejor para los que están y los porvenir es una acto de justicia.
Gracias por publicar esta carta.
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