Pagus Sangó, define en primera persona al poeta de vocación, ser un lírico comprometido, carente de todo precio. Su gran destino por el canto tiene un valor sublime, alejado de toda codicia Y no vende ni cambia el don que le ha conferido Dios. La palabra galana de su verbo, la emoción que abre corazones y los llena de dulzuras, es el elixir que lo hace sensible y humano excepcional, cuya estimación vale más que el oro y el dinero.
Fernando Gómez Chavero
De no ser poeta, no sé qué hubiera sido, pero no cambio mi vocación, ni por un reino ni corona Es Dios el que me guía y le debo la vida. Poder cantarle al amor, a una flor en flor o marchita y al mundo todo, es condición que venero más que al oro y las riquezas. Yo soy canto, soy dulzura y engalano a la mujer, le tiendo al niño mis brazos, y hago trinar mi lira cuando mis penas son grandes. Amo con el alma y soy amante; no me detienen los vientos, canto con ellos las cuitas que vagan en los lamentos y soy un grito en la herida del corazón que suspira. De no ser poeta, no sé que hubiera sido; tal vez un emperador, un magnate millonario. Mejor le digo al olvido que no me lo haga saber, porque no cambio mi estro por los diamantes del mundo.
Pagus Sangó Libro: “Brevedades Comunes”

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