Aconcagua

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miércoles, 13 de enero de 2010

MILONGA A CARLOS GARDEL











Se han escrito sobre Carlos Gardel , arquetipo del tango argentino, muchos libros  y se escribirán mientras su memoria esté vigente.Es un mito vivo, no un pedazo de Buenos Aires, es total figura del pueblo.Aparece como un duende y se proyecta en lo alto del cielo recibiendo con su sonrisa inmortal a quienes llegan de los cuatro puntos, diciendo:"Soy el anfitrión, usted ha llegado a Buenos Aires, la ciudad del tango." "¡Música!, maestros, ha llegado gente amiga". Y se diluye su imagen y aparece en otras partes, en las calles y en las casas donde se siente su voz inconfundible de varón galante, romántico y cordial. No hace falta que al viajero se le diga adonde ha llegado ni donde está.Es el alma de Gardel que está en cada pedazo de Buenos Aires.Se hace  ver cual morador eterno, que nunca duerme, que siempre está despierto, que siempre está presente, incansable y adorable como su misma voz. Que sigan escribiendo libros y libros por su memoria, su historia y sus recuerdos.y que divaguen sobre si fue o no  argentino. Les da letra a quienes quieran hacerlo. Cuando  canta "Mi Buenos Aires querido.."., no hay quién niegue su identidad porque es la figura misma del pueblo que lo aclama, lo proclama y dice: ¡Carlitos Gardel es nuestro!

PAGUS SANGÓ, en su libro "Versificación Popular" hace un despliegue estrófico que lo pinta y enmarca en un cuadro de cuerpo entero, destacando sus virtudes de ídolo popular indiscutible, precursor del tango canción que dio apertura al universo de la música ciudadana actual.

                                                          Fernando Gómez Chavero

MILONGA A CARLOS GARDEL

Nadie sabe a ciencia cierta
Donde nació el gran varón.
Lo sabía doña Bertha ;
Mas, ahora esa razón
No es más que memoria incierta.
.
Unos afirman que en Francia,
Otros, oriundo oriental.
Del Uruguay no hay constancia
Que asevere verdad tal,
Salvo cierta circunstancia.

Parece, que tomó un barco
Un día en su juventud
Y al otro lado del “charco ”
Presentó solicitud
Y se enroló en ese marco.

Parece, si es que parece,
El servicio militar
En la Argentina era un “trece”.
Fue la forma de zafar.
de la ley que lo apetece.

Otros, que es neto argentino,
Que no le pongan hollín
A su historial bien latino;
Que, sí, murió en Medellín,
Ese fue su cruel destino.

Que nació en el mismo Abasto
Muy cerca del barrizal
En un sector feo y vasto
Donde se hundía el bagual
Cinchando el carro con pasto.

Novelas de toda laya
Tejieron sobre el zorzal.
Ninguno, por cierto, le halla
Ni da pie con su historial;
El mito lo sabe y calla.

Unos dicen que sin padre
En la pobreza nació;
Otros, le buscan encuadre
En algo que ya pasó,
Menospreciando a su madre.

Por su memoria quisiera
En homenaje al zorzal
Que tanta gloria nos diera,
Que digan: ¡No hay otro igual!
Junto a Razano y Le Pera .

Que se dejen de urdir lana
De tiempos viejos sin sol;
La sombra, luces no emana.
Él fue del tango crisol,
Y eso, es verdad soberana.
.
Buenos Aires fue su cuna,
Su escenario el arrabal.
Cantar fue su gran fortuna
Con esa voz celestial
Bajo el claro de la luna.

El dúo Gardel- Razano,
Del país flor singular,
Con sus voces y sus manos
Supo el alma hacer vibrar
De muchos criollos hermanos

Su corralera bordada
Con flores, ¡era un primor!
A toda la paisanada,
Tal ornamento de amor
Les robaba las miradas.

Su pañuelo blanco al cuello,
Su sonrisa y esplendor
Daban mágicos destellos
A sus dotes de cantor
De estilo admirable y bello.

Su sombrero arrabalero ,
Propio, entonces, de varón,
Marcó moda y fue el sombrero
Quien vibró en el corazón
En más de mil entreveros.

Cuando solista fue al frente
En su carrera triunfal,
El corazón de la gente
Lo puso en un pedestal
Donde siempre está vigente.

Sus ansias de ave canora
Lo invitaron a volar,
Mas la muerte que no llora
Mandó sus alas plegar
En lo mejor de sus horas.

¡Quién diría!, que en fortuito
Accidente en Medellín,
Con un dolor infinito
El suceso de su fin,
Iba marcar allí, un hito.

Lo rescataron las hadas,
De aquel tremendo siniestro
En donde la muerte helada
Quiso llevarse al maestro
Para dejarnos sin nada.

Y aquí vive en la Argentina,
Buenos Aires, su ciudad.
Su estampa garba, latina
Grabada a perpetuidad,
Presente está en cada esquina.

Morocho inmortal lo llama
El afecto popular,
El cual, de fervor se inflama.
¡Jamás lo podrá olvidar,
Vive prendido a su fama.

El mundo de gardelianos
Lleva el sello de su voz.
Es un sentir ciudadano,
Cual clavel rojo punzó
Clavado en el pecho ufano.

Por su figura y canciones
Y su fama de cantor
Las damas, sus corazones
Entregaron al amor
Y fueron, por él, millones.

Por esa calle Corrientes
Deambula su figura.
Su canto lleva la gente
En un tango con ternura
A flor de labios presente.

Si habrá, Carlitos, pisado
Las veredas con rocío
De San Telmo trasnochado,
Cuando el alba con su frío
Desviste a los abrigados.

Decían, quienes lo vieron
En persona, aquel entonces,
Que a su voz sones le dieron
El oro, la plata, el bronce,
Y que en su alma florecieron.

Y en su voz que nos legara,
Nos dicen sus grabaciones
Y el tiempo que nos separa,
Que tales bellas razones
Cada vez están más claras.

Cuando los bandoneones
Desde el suburbio reclaman
Con melancólicos sones,
Los barrios, tristes lo llaman
Repitiendo sus canciones.

A la memoria que archiva
Y que borra los recuerdos
El  mismo pueblo la activa
Dentro de un severo acuerdo
endonde está su voz viva..

Su voz y su gallardía
Por el mundo con fervor
Se expande con su armonía
"¡Cada vez canta mejor!"
El zorzal en nuestros días.

El tango siempre lo añora
La guitarra y el violín,
El bandoneón que lo llora
Desde esta tierra al confín,
Sin consuelo lo atesora.

Alma criolla cristalina
Que con las musas del sol
Capturó las “golondrinas ”
A través del arrebol,
De la canción Argentina.
  

Es el “Día que me Quieras”
Su tango canción amado,
El último que expusiera
En su filme  bien armado
Que tanta fama le diera.

Hoy su paso es pura historia,
Ya “sus ojos se cerraron ”
Sólo se quiere la gloria
Para aquel que ovacionaron,
En el mundo, con euforia.

¡Adiós! gallardo Gardel,
No es esto una despedida,
siempre estarás en cartel
y tu nombre en avenidas
lucirá como un clavel.


En las cuerdas de su ser
El tango llora y suspira
por lo que ha pasado ayer,
El zorzal se fue de gira...
sabe que no ha de "Volver ".


                                             Libro: "Versificaciones Populares" Pagus Sangó

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