
Con EL RAPSODA, libro de cien páginas, PAGUS SANGÓ, nos anticipa con el PRÓLOGO las vivencias de nuevas sensaciones hechas cantos. Los trinos de su lira peregrina responden a la inquietud del hombre andante, con su bohemia a cuestas, siempre dispuesto a cantar a su modo, como lo hacia ese personaje de la antigüedad.
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PRÓLOGO
Camino pedregoso,
Muchas veces sinuoso,
Rara vez avenida,
Sin duda, así es la vida.
“Cuando la sangre no llega al río”. No discurro sobre el tema, cosa vieja y gastada. El poeta, si no hay dolor, pocas veces canta y su verbo palidece Como buen memorioso, hacedor de palabras, porque si no las tiene las inventa, va por esos caminos enriqueciendo el idioma y el lenguaje para que el mundo saboree su labor, simplemente por ser un RAPSODA que viene desde el principio del habla transmitiendo el mensaje musical del canto.
No siempre, distendido, cual armonía de lago en reposo, habla de mariposas, de flores y de besos. Se encrespa su piel y blande la espada del vocablo cuando soles abrasadores lo abrazan o los dardos de la tierra le propinan agresiones. Los días lo desbordan con su intrepidez y las noches pacientes lo amamantan y lo duermen apaciguando el trueno.
Los versos de El RAPSODA son ficciones de las realidades propias o de otros que obligados, van dejando en sus sendas, cargas que en el viaje no pueden soportar. Por ahí el lector encontrará algo de sus cargas que dejó abandonadas,conocidas en el primer intento. No es el dueño de todo. La mayoría de las cosas las recogió en el camino y son cargas que a él también le pesan y desea aliviar lastre. Su gloria será que encuentren sitio en las almas sensibles, ese es el propósito. Malo y egoísta sería si quisiera mantener cautivo el canto en las celdas de este libro y privar al lector de sus deseos de leer. Pues, los libros se escriben para ser leídos. El lector es el único que decide sobre sus destinos. O los incorpora a su memoria, o los aloja en escaparates para que la indiferencia los consuma, en complicidad con el silencio y el olvido. El autor espera que la indiferencia pase de largo o no llegue hasta EL RAPSODA y éste pueda convivir amablemente con la gente.
Fernando Gómez Chavero
POSTERIDAD
Si alguno quiere hacerme buen regalo,
Que sea un libro.
Quiero saber cómo siguen viviendo
Los autores que se fueron del mundo
En busca de la vida eterna.
Los que viven, benditos sean
Por la entrega valiosa
Que hacen al prójimo,
A lectores que esperan
Lo que ellos
No pueden producir.
Quiero saber cómo se vive
Aquí después.
Curiosa ocurrencia,(olor a ficción.)
Cierto día, me preguntó un amigo:
-¿Qué hacía
Con tantos garabatos?
-Estoy elaborando mi próxima existencia
Y construyendo mi nueva morada;
Así sabrán mañana mis lectores
Donde vivo y que yo no he muerto.
ATEMPERACIÓN
Soy un hombre feliz, sin rencores ni odios:
-dijo- con mansedumbre el sabio,
Descansando sin amarguras
En el umbral
Templado de su ocaso
Un joven, apuesto y robusto
Que escuchaba, murmuró triste,
Dolido:
-En cambio yo
Agoto el día, me sobran pesares
Y abunda
Mi sinsabor por los sueños frustrados.
¡Cuándo saldré
De este pozo abismal sin límites!
El sabio
Tranquilo, transparente, cual gota de rocío,
Habló con claridad:
-Eres hijo de las estrellas
Y el sol;
No te arredre la noche.
Aclara
Las turbiedades propias
Entre los hombres
Comunes.
Observa los ríos y aprende de ellos
Que nunca detienen su andar
Y cantan.
Y contempla los mares en sus páramos líquidos;
Ora, intrépidos, indomables, ora serenos
Con su vida marina a cuestas.
No luches contra el viento cuando con hielo mata
O con lenguas de fuego increpa.
Desdeña las contiendas, ama primero al prójimo,
Después las cosas.
Sed promedio del hombre
Y fructifica en la justa medida
Procurando el bien y la paz.
El árbol nuevo gime,
Soporta los embates y se hace fuerte.
Lo importante es llegar
De pie al fin con la templanza
Que enseña el tiempo-
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El sabio calló y el joven se fue.
Ignora el joven que la vida es lucha
Y que en el colofón
De su libro, según lo escrito,
Encontrará la paz del bien logrado.
Pagus Sangó. Libro: El Rapsoda

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