sábado, 13 de febrero de 2010
NUEVO APORTE - libro: Asociados
Un nuevo aporte de su libro “ASOCIADOS” Cuentos y poesías, hace PAGUS SANGÓ con esta entrega. Lo insólito, lo irónico y lo descolocado entre los protagonistas se ponen de relieve para darle al relato esa trama que no puede estar ausente en un diálogo ocurrente entre adultos. Disfrute del ingenio.
Fernando Gómez Chavero
¡QUÉ, NOCHE PROFESOR!
El Profesor Musacchio tenía un discípulo portugués que hablaba mal el castellano. Se presentó una vez, a medianoche en su casa, crudo invierno, y con vehemencia tocó el llamador de la puerta, despertando a toda la familia.
Musacchio se levantó dubitativo y enfadado a la vez, puso el ojo en la mirilla de la hermosa puerta de roble importado y preguntó:
-Gomes Curazao ¿Qué quieres a estas horas?
-Deseo hacerte la pregunta má grande do mundo ---dijo el discípulo.
Musacchio abrió la puerta y lo intimó presuroso:
-Dimes, de una vez.
El discípulo portugués, seguro de que en castellano no se expresaría con
propiedad, le dijo:
-¿Puedo hablar en italiano?
- Sí, ¿por qué no? -contestó a secas Musacchio.
Y le cerró la puerta en sus narices.
No pasaron cinco minutos y volvió a sonar con insistencia el llamador. Pese a la baja temperatura afuera, Musacchio abandonó su cálido lecho y fue a la puerta. Vio que allí estaba su discípulo Gomes Curazao.
-¿Qué quieres ahora, hombre? -le dijo, con ceño crispado y voz detonante que más bien pareció un alarido.
El discípulo, calmo y relajado, se explayó en un perfecto idioma italiano, diciendo:
-Profesor, durante cinco años he escuchado pacientemente sus lecciones sobre la existencia de Dios, sabiendo usted que yo soy ateo, razón por la cual, quisiera me ayudara a cumplir un deseo.
-Está bien ¿Qué quieres?
-Me gustaría que, si está dentro de sus poderes, me mostrara a Dios por un segundo.
Musacchio, sin responder, salió al jardín y tomó una piedra que apenas abarcaba su mano, y golpeo con saña la cabeza de Gomes Curazao.
Sorprendido el discípulo, lleno de estupor y angustia lo increpó, diciéndole:
-¿Por qué, usted, mi guía espiritual contesta con esta actitud inicua a una pregunta tan trascendente que le hago?
-Es que esa es la respuesta.
-¡Pero, Profesor lo que yo siento es dolor!
-Perfecto -dijo Musacchio-, si tú puedes mostrarme el dolor, gustoso yo te mostraré a Dios.
Cerró la puerta y tiritando de frío regresó a su tibia cama.
! Qué, noche Profesor!
Pagus Sangó -Libro: "ASOCIADOS" cuentos y poesías
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