
Siga leyendo a Pagus Sangó, nunca se cansará. Su obra literaria es un reservorio de cosas elementales, aplicables en la vida porque se identifican con la idiosincrasia del ser latinoamericano, y también con ciertos aspectos de los modos y costumbres de otros ciudadanos del mundo; por eso su impronta tiende a ser universal. Por el momento, Pagus Sangó no ofrece obras completas, son partes de las mismas, que en el futuro se irán ampliando o dadas a conocer en otros formatos. Por ahora continue con su “VEN CONMIGO” o los pensamientos.
Fernando Gómez Chavero

No pesan al inocente las cadenas, lo lastiman por fuera, su interior se mantiene indemne.
Si la belleza exterior concuerda con la del alma, esa persona, tal vez tenga ganado el cielo.
El sistema económico de un país, si satisface a todos; hay armonía y paz. Pero como todos no piensan igual, hay disconformes y enemigos.
El hombre empieza por enamorarse y después quiere que lo aplaudan todos, acepten y admiren lo que ama, como si se tratara de una joya.
Lo que dice la etiqueta de una cosa, se cree o no, se compra o no. El no condena a que nunca se tenga la cosa.
Quisiéramos que el mundo estuviera hecho a nuestro gusto, como si fuéramos únicos habitantes; Error. Tal deseo daría lugar a que otros seres quisieran lo mismo. Error. El universo no es erróneo.
Nada de lo que hace el hombre es eterno por eso no es garantido a perpetuidad.
Si estás en mí y yo en ti somos uno solo.
Si te unen lazos de amor no los rompas, no des lugar a las torpezas y desatinos.
Lo bello para ser bello no necesita compensación, en cambio lo feo se puede compensar y transformar.
La indiferencia mata o destruye, y en su accionar pretende en vano, no darle participación a la conciencia.
Quien no se apiada de los males ajenos es poco solidario y no piensa en los reveces de la vida.
¿Qué es la personalidad? Ser siempre fiel a uno mismo y ese mismo para los demás.
Engulló media banana encontrada en los residuos de un contenedor. Dejó la corteza o cáscara y vio que otro la comía. Entonces comprendió lo terrible que es la hambruna y que siempre hay un hambriento más hambriento.
La personalidad es un privilegio, y el no despersonalizarse por estar solo o tener miedo, es virtud de los valientes.
En la variación de hacer cosas está el conocimiento que aporta a la experiencia más sabiduría.
No creas tanto en el poder del dinero ni tanto en la sabiduría del diablo; ambos te perderán.
Un gran poder sólo se puede contrarrestar con un superpoder, a costas de que pague el justo por el pecador, el pobre por el rico y que al final no gane nadie.
Dejar un vicio puede ser cosa fácil, lo malo es que el vicio no quiera dejarlo al enviciado.
El amor sin sexo es amor platónico y el sexo sin amor, un vacío imposible de revertir.
No debiera decirse: casa de Dios, sino casa de los creyentes. No necesita casa para reunirse con sus fieles. Discrepo con la idea de humanizar lo divino.
Si tienes que amar ama mucho, que cuando tengas que perder, no perderás tanto: te quedará el consuelo.
Mientras más te tengo libertad, más conozco tus bondades sublimes y más te amo.
El dinero se parece al hombre, dura poco.
Se devana los sesos el hombre por hacer cosas que ha hecho Dios y al final debe conformarse con imitarlas por fuera.
El poder del dinero es muy grande entre los humanos, para los animales debe ser basura.
Si el dinero lo hubiera creado Dios, con su poder se compraría hasta la muerte.
No se puede desandar el camino de la vida, es sin retorno.
El vivir sin trabajar cuando hay que trabajar, no es recomendable. Se pierde la conciencia del deber y de la obligación, pilares del derecho a la vida.
Los parásitos viven a costa de otros; son males necesarios que tiene la reciprocidad de la naturaleza entre los animales y los humanos.
Prepararse para vivir el presente y para enfrentar el porvenir, es honor que hace digna a la persona.
Sin planes ni objetivos los puntos cardinales no existen y los hombres son vagas veletas
Pagus Sangó - libro: Ven Conmigo o los pensamientos
1 comentario:
Qué bueno y reconfortante es encontrar expresiones reposadas y certeras que calan hondo sin lastimar, que dejan las marcas respetuosas del cincel con pulso firme y valeroso.
Qué bueno y reconfortante es leer palabras tan necesarias.
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